Conceptos
Autofactura: qué es, cuándo se utiliza y qué debes revisar
La palabra “autofactura” se usa mucho, pero normalmente se refiere a una factura preparada por quien recibe el servicio o por un tercero. No es una factura que cualquiera pueda hacerse a sí mismo para justificar un gasto.
La idea clave
La normativa habla de facturas expedidas por el destinatario o por terceros. Aunque otra persona las confeccione materialmente, la responsabilidad de que la obligación de facturar se cumpla sigue correspondiendo al profesional o empresa que realizó la operación.
Qué es una autofactura
En una operación habitual, quien vende un producto o presta un servicio emite la factura. En la facturación por destinatario, el cliente prepara la factura en nombre del proveedor. También puede encargarse un tercero, como una plataforma o una gestoría.
Es una fórmula útil en relaciones recurrentes y bien organizadas, pero requiere que las partes hayan acordado cómo funciona. No cambia quién ha prestado el servicio ni permite inventar una operación que no ha existido.
Cuándo puede tener sentido
- Cuando un cliente recibe servicios frecuentes de muchos proveedores y centraliza la documentación.
- Cuando existe un proceso acordado de validación de cada factura.
- Cuando una plataforma o un tercero está facultado para expedir documentos de facturación.
Para el profesional que factura a particulares por sesiones, normalmente la opción más sencilla sigue siendo emitir sus propias facturas. La autofactura no elimina la obligación de llevar un control correcto de las sesiones, los importes y los destinatarios.
Qué debe quedar claro entre las partes
- El acuerdo previo. Debe existir un acuerdo sobre que el destinatario o tercero expida la factura y sobre el procedimiento que se seguirá.
- La aceptación. El proveedor debe poder revisar y aceptar las facturas emitidas en su nombre.
- Los datos de la operación. La factura debe reflejar al profesional que realizó el servicio, el destinatario y los datos exigidos para esa factura.
- La conservación y el registro. Ambas partes deben conservar la documentación y registrar la operación como corresponda.
Ejemplo sencillo
Una empresa recibe cada mes sesiones impartidas por varios profesionales independientes. Si existe el acuerdo y el procedimiento adecuado, la empresa puede preparar las facturas con los datos del profesional y enviarlas para su aceptación. El servicio sigue siendo del profesional: no pasa a ser de la empresa solo porque esta haya creado el documento.
No la confundas con una factura rectificativa
Una factura rectificativa corrige una factura anterior. La autofactura, en cambio, se refiere a quién confecciona materialmente una factura nueva. Tampoco es lo mismo que registrar un gasto propio o que emitir una factura por un servicio que te has prestado a ti mismo.
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Empieza gratisNota y fuentes
Última revisión: julio de 2026. Contenido informativo, no asesoramiento fiscal. Consulta la explicación de la AEAT sobre facturas expedidas por destinatario o terceros y el Reglamento de facturación.